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  • Foto del escritorAficionzac

La magia de la Guelaguetza se vivió en Zacatecas gracias al hermanamiento entre la UAZ y la UABJO

Se realizó una tradicional Calenda Oaxaqueña por las calles de Zacatecas para celebrar este vínculo fraterno

Entre colores, cultura, alegría, sonrisas, música, bailables y al grito de: ¡Viva Oaxaca, viva la Guelaguetza, viva Zacatecas!”, la comunidad universitaria y la sociedad zacatecana disfrutó y fue testigo de la magia de la mayor fiesta folclórica del continente americano la “Guelaguetza”, gracias al hermanamiento entre la Universidad Autónoma de Zacatecas y la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, que busca fortalecer lazos entre ambas instituciones.


El gran espectáculo comenzó con una tradicional Calenda Oaxaqueña conformada por las ocho regiones de Oaxaca con la intención de celebrar este vínculo fraterno, la cual recorrió el Centro Histórico de Zacatecas, para luego continuar con la “Guelaguetza de la hermandad” en la Plaza Miguel Auza.


La calenda, marcó el inicio de la fiesta y a la vez fue una gran invitación para unirse a ella, pues los zacatecanos se acercaron a formar parte de la convivencia y alegría para desfilar por las calles de la capital al ritmo de la Banda Filarmónica Santa Cecilia.


Durante el paseo, se pudieron observar a hombres y mujeres luciendo hermosos y coloridos trajes típicos ofreciendo a la gente algo de su producción local. Además, la “marmota” engalanó con sus movimientos circulares y, sin duda “los gigantes” (hechos con un armazón de carrizo, ropa de tela y una “cabeza” que se elabora mayormente con papel maché), sorprendieron a los espectadores.


En esta fiesta andante, no pudieron faltar las famosas chinas oaxaqueñas; una comitiva de mujeres que cargan en sus cabezas canastas ornamentadas con ofrendas florales. Y por supuesto, también estuvieron presentes en este regocijo popular los Zancudos de Zaachila, Oaxaca, “Buin Zaa”.


ACTO PROTOCOLARIO


Una vez que el colorido contingente llegó a la Plaza Miguel Auza, el rector de la UAZ, Rubén Ibarra Reyes, otorgó un reconocimiento al rector de la UABJO, Christian Eder Carreño López por generar el fortalecimiento de los lazos académicos e interculturales con la participación de la “Guelaguetza de la hermandad”.


También entregó un reconocimiento a la Guelaguetza por su gran aporte cultural y artístico.


Por su parte, el rector de la UABJO, aseguró que la conjunción de las Universidades es lo que permite avanzar al país y por ello, mencionó que: “hoy les traemos una muestra de lo que nosotros hacemos, por favor reciban a la Guelaguetza, -que en Oaxaca significa dar lo mucho o poco que se tiene-; lo ofrecemos con amor y apreciamos a la UAZ por darnos este espacio”.


En el presídium también estuvo el secretario general de gobierno de Zacatecas, Rodrigo Reyes Muguerza; la titular de la Secretaría de las Mujeres en Zacatecas, Zaira Ivonne Villagrana Escareño; el maestro e importante artista plástico, Ismael Guardado; Ángel Román Gutiérrez y Hans Hiram Pacheco García, secretario general y académico de la UAZ, respectivamente.


GUELAGUETZA DE LA HERMANDAD


‘Guelaguetza’ palabra que se deriva del zapoteca ‘Guendalezaa ‘, y se traduce como «ofrenda, presente, cumplimiento, cooperación».


Seguido del acto protocolario comenzó la muestra de confraternidad y la explosión de color y tradición, en donde el maestro, Sergio Raciel López Vale fue el encargado de presentar este magno espectáculo, la cual es la reunión de las ocho delegaciones del Estado de Oaxaca.


“Las ocho delegaciones con las que cuenta el Estado de Oaxaca, están divididas por altas y hermosas montañas; por ello, en cada una de las regiones floreció una cultura propia y un corazón propio: una comida, un vestido, una música y una danza únicos” dijo López Vale.


El maestro siguió narrando a los asistentes que después de un terremoto en 1931 que asoló la Ciudad de Oaxaca, se planteó que una manera de levantar los ánimos, era convocar a cada una de estas ocho naciones a que presentaran sus bailes en la capital.


Con gran esmero, finalizó explicando que, en 1932, surgió lo que en ese momento se conoció como “Encuentro racial oaxaqueño” y que con el paso de los años se fue convirtiendo con la presentación de los Lunes del Cerro o la Guelaguetza, en donde confluyen las ocho regiones del Estado.


En un lapso de tres horas, niños, jóvenes y adultos, pudieron disfrutar el maravilloso crisol de estas culturas de Oaxaca. Se mostraban felices por tener en Zacatecas una festividad como ésta; en sus rostros se notaba la admiración por tan bello espectáculo en el que cada pueblo baila sus danzas vistiendo trajes propios de su región, para al finalizar ofrecer al público productos de la zona: café, pan, dulces, mole, así como sombreros de palma, sopladores, canastas pequeñas, etc.

Al final eso es la Guelaguetza; ser fraterno, celebrar, cooperar, ofrecer… Sin duda, se trató de un evento único, histórico e inolvidable.

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